La Copa del Mundo generó una derrama económica de hasta 50 mil millones de pesos para México, aunque la alta demanda provocó aumentos en hospedaje, restaurantes y otros servicios.
Ciudad de México. El Mundial 2026 representó un impulso para la economía mexicana al detonar el turismo y el consumo, aunque también generó presiones al alza en los precios de diversos servicios, principalmente en las ciudades sede del torneo.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la inflación anual en los servicios de hospedaje alcanzó 12.08 por ciento durante junio, su nivel más alto desde julio de 2024, debido al incremento en la demanda turística registrada en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
Tan sólo la capital del país recibió cerca de 1.1 millones de visitantes durante el primer mes de la Copa del Mundo, lo que elevó la actividad económica en hoteles, restaurantes, comercios y servicios relacionados con el turismo.
El aumento en la llegada de visitantes también impactó en otros sectores. Los precios en restaurantes registraron una inflación anual de 4.40 por ciento, mientras que los servicios de entrega de alimentos y comida para llevar tuvieron un incremento de 4.66 por ciento.
Pese al encarecimiento de algunos servicios, el torneo dejó una importante derrama económica para México. La Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servytur) estimó ingresos de entre 45 mil y 50 mil millones de pesos durante el primer mes del Mundial.
De esa cantidad, aproximadamente 35 mil millones de pesos correspondieron al gasto turístico generado en las tres ciudades sede, mientras que otros 15 mil millones provinieron del aumento en el consumo de los hogares mexicanos en rubros como alimentos, bebidas, entretenimiento y servicios digitales.
El sector hotelero fue uno de los principales beneficiados, al registrar una ocupación promedio de 66 por ciento, aunque durante los días de partido algunos establecimientos alcanzaron niveles de entre 80 y 90 por ciento.
Ante la elevada demanda, algunos hoteles incrementaron sus tarifas hasta en 120 por ciento, reflejando el impacto que tuvo la Copa del Mundo en la actividad turística, comercial y de servicios del país.