Cancún. El cierre temporal de la zona arqueológica de Chichén Itzá continúa generando afectaciones económicas al sector turístico de Quintana Roo, mientras otros sitios arqueológicos de Yucatán, como Ek Balam y Balankanché, registran un incremento en la llegada de visitantes.
De acuerdo con autoridades turísticas de Yucatán, turistas nacionales y extranjeros que originalmente tenían programadas visitas a Chichén Itzá están siendo redirigidos a otros destinos arqueológicos de la entidad, principalmente desde Quintana Roo.
El secretario de Fomento Turístico de Yucatán, Darío Flota Ocampo, informó que Ek Balam es uno de los sitios que más ha incrementado su afluencia durante los días que ha permanecido cerrado Chichén Itzá.
Sin embargo, señaló que continúan las expectativas de alcanzar acuerdos entre autoridades estatales, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), artesanos y guías turísticos para lograr la reapertura del sitio arqueológico.
Por su parte, la Asociación Mexicana de Agencias de Turismo Receptivo (Amatur) informó que el cierre ya provocó pérdidas superiores a los 47 millones de pesos para agencias turísticas de Quintana Roo, derivado de la cancelación de más de 40 mil tours.
El presidente nacional de Amatur, Sergio González Rubiera, indicó que cada día sin operaciones representa pérdidas cercanas a los 4.7 millones de pesos para toda la cadena turística relacionada con el traslado y atención de aproximadamente cuatro mil visitantes diarios provenientes de Quintana Roo.
El conflicto se originó por desacuerdos entre artesanos y el INAH respecto al funcionamiento del Centro de Atención a Visitantes (Catvi), cercano a la estación del Tren Maya. Los comerciantes buscan mantener el acceso tradicional a la zona arqueológica, argumentando que el nuevo esquema afectaría directamente sus ingresos y la economía local del poblado de Chichén Itzá.