Ciudad de México.– El incremento de casi 30% en los costos operativos de las aerolíneas, derivado del encarecimiento global de los combustibles, está generando ajustes en el sector aéreo, incluyendo la reducción de vuelos desde Estados Unidos hacia destinos turísticos como Cancún.
Ante este escenario, la secretaria federal de Turismo, Josefina Rodríguez Zamora, informó que el tema ya se analiza en una mesa de trabajo con la Cámara Nacional de Aerotransportes (Canaero), con el objetivo de implementar incentivos que ayuden a mitigar el impacto económico en las aerolíneas, ante la imposibilidad de intervenir directamente en el precio de la turbosina.
Explicó que, a diferencia del combustible terrestre, cuyo costo se regula mediante fórmulas específicas, en el caso del sector aéreo se requieren estrategias complementarias. Por ello, se establecieron acuerdos con aeropuertos y con Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) para facilitar esquemas de pago y reducir la presión financiera.
Entre las medidas contempladas, a partir del 1 de julio se permitirá dividir pagos relacionados con costos operativos durante un periodo de hasta seis meses, lo que permitirá a las aerolíneas mejorar su flujo de efectivo. Además, desde febrero se implementaron apoyos adicionales, como incentivos en almacenamiento de combustible y reducciones en costos aeroportuarios.
Rodríguez Zamora destacó que es la primera vez que la Canaero establece una mesa de diálogo formal con el gobierno federal para abordar de manera conjunta el impacto del alza en el precio del petróleo, una problemática recurrente para la industria.
En este contexto, aerolíneas estadounidenses han reducido hasta en 10% su oferta de asientos hacia México durante los últimos tres meses, presionadas no solo por el aumento en los costos de operación, sino también por factores como la seguridad en algunos destinos turísticos y una menor demanda.
Cancún se mantiene como el destino más afectado por estos ajustes, con aerolíneas como Delta reduciendo su capacidad incluso en temporada alta y pese a la expectativa de eventos internacionales en la región, lo que representa un reto adicional para el sector turístico del Caribe Mexicano.