Estados Unidos. En medio de rumores que señalaban que el cantante Pepe Aguilar habría sido víctima de una agresión en el estado de Zacatecas, el propio intérprete rompió el silencio para aclarar la situación y compartir la información oficial emitida por autoridades estatales.
De acuerdo con los reportes, la tarde del jueves se registró un ataque armado en la localidad de Tayagua, en el municipio de Villanueva, zona donde se ubica su rancho “El Soyate”. Ante la circulación de versiones en redes sociales, el artista emitió un comunicado cerca de la medianoche en el que confirmó que se encuentra en la Ciudad de México atendiendo compromisos profesionales y que su familia está bien.
Aguilar explicó que el operativo de seguridad se realizaba cerca de su domicilio y del rancho de una de sus hijas, como parte de las acciones implementadas por autoridades locales tras el ataque.

Por su parte, el secretario general de Gobierno de Zacatecas, Rodrigo Reyes, informó que tras los hechos se desplegaron elementos del Ejército Mexicano, la Guardia Nacional, la Secretaría de Seguridad Pública y la Fiscalía estatal para reforzar la seguridad en la zona.
El cantante lamentó la situación de inseguridad que atraviesa su estado natal y expresó: “Como muchos zacatecanos, hoy nos toca atravesar momentos difíciles en nuestra tierra. Deseo profundamente que pronto regrese la paz a nuestro querido Zacatecas”.
Un símbolo del legado familiar
Ubicado en el municipio de Tayahua, el rancho “El Soyate” es un emblema para la dinastía encabezada por Antonio Aguilar. Más que una extensa propiedad rural, representa el legado artístico y familiar que marcó a generaciones.
El terreno, que abarca miles de hectáreas, fue hogar del intérprete de música ranchera hasta su fallecimiento en 2007. Posteriormente, Flor Silvestre decidió que sus restos descansaran junto a los de su esposo en la capilla construida dentro del rancho.
Actualmente, “El Soyate” resguarda caballos de espectáculo, objetos personales y recuerdos históricos de la familia. La casa principal conserva el estilo de una hacienda tradicional, con muros de ladrillo y amplios corredores, mientras que la capilla permanece como el espacio más íntimo y solemne del lugar, símbolo de memoria y tradición para la dinastía Aguilar.