CDMX.- Desde 2018, cuando se anunció a Estados Unidos, México y Canadá como sedes para la Copa Mundial 2026, nació una bella amistad entre Gianni Infantino, presidente de la FIFA, con Donald Trump, presidente estadounidense en aquel año, pero tras su regreso a la Casa Blanca en 2025 hubo un reencuentro muy agradable a tal grado de otorgarle al mandatario norteamericano el Premio FIFA de la Paz en diciembre pasado, en lo que muchos analistas consideraron una respuesta a la exclusión del estadounidense del Premio Nobel de la Paz.
Sin embargo, esta buena relación entre ambos personajes ha encendido las alarmas en el Comité Olímpico Internacional (COI) tras la aparición de Infantino en un evento político portando insignias partidistas, el organismo olímpico ha anunciado que iniciará una revisión del caso para aplicar sanciones, multas o exclusiones correspondientes.
El conflicto surgió a raíz de la reunión inaugural de la “Junta de Paz”, un organismo destinado a la reconstrucción de la Franja de Gaza tras dos años de guerra donde el presidente de FIFA fue captado luciendo una gorra roja con la inscripción “USA 45-47”, en clara alusión a los dos mandatos de Donald Trump.
Gianni Infantino es miembro del Comité Olímpico Internacional desde enero de 2020 al ser el representante del máximo órgano del fútbol a nivel mundial ante el organismo olímpico. Al ser el presidente de una Federación Deportiva Internacional (FIFA), su membresía en el COI está vinculada a su cargo en el fútbol. Por ello, el directivo también debe acatar las reglas de la Carta Olímpica, que prohíbe manifestaciones políticas en el ejercicio de sus funciones.
La presidenta del COI, Kirsty Coventry, anunció que el organismo olímpico “analizará” la conducta de Infantino tras su participación en Washington en un evento de la Junta de Paz de Trump, donde firmó un acuerdo de inversión en nombre de la FIFA. Ante la acción de manera independiente a intereses comerciales y políticos, Gianni Infantino se encuentra bajo escrutinio por parte del COI por alinear a la FIFA con intereses políticos específicos (el gobierno de EE.UU.), lo que podría resultar en sanciones éticas o una reprimenda por parte del movimiento olímpico.
El hecho más reciente fue la entrega del “Premio FIFA de la Paz”, el cual fue creado justamente en 2025 y entregado a Donald Trump, donde varios analistas poÍiticos indicaron que sólo fue para “cumplirle un capricho”. Aún así, la designación y sus lineamientos de atribución fueron poco claros donde la política interna de Estados Unidos ha ejercido la violencia contra migrantes y la población estadounidense por conducto de la agencia gubernamental ICE. Además, su política exterior ha interferido con la captura del presidente de Venezuela Nicolás Maduro en clara violación a la autonomía y soberanía del país sudamericano.
Este episodio ocurre en un momento crítico. Con el Mundial 2026 a la vuelta de la esquina, la organización busca estabilidad comercial y neutralidad política. La exhibición de símbolos partidistas por parte del presidente de la FIFA abre interrogantes sobre la transparencia y la relación entre la máxima entidad del fútbol y los gobiernos anfitriones.
Fuente Marca