La macroalga impulsa una nueva industria basada en ciencia e innovación; empresas, universidades y centros de investigación desarrollan soluciones como biocombustibles, fertilizantes, materiales de construcción y productos de alto valor agregado.
Cancún. Lo que durante años ha representado uno de los principales retos ambientales para Quintana Roo comienza a transformarse en una oportunidad de innovación y desarrollo económico. El sargazo impulsa una nueva industria con 198 proyectos identificados y diversas tecnologías enfocadas en su aprovechamiento.
La directora de Desarrollo Tecnológico de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), Edith Calixto Pérez, informó que el estado concentra una parte importante de los desarrollos relacionados con el uso de la macroalga, debido a que es una de las entidades más afectadas por los recales masivos.
Del total de iniciativas detectadas, 11 tecnologías cuentan con la madurez suficiente para avanzar hacia procesos industriales, mientras que participan empresas, universidades, centros públicos de investigación y emprendedores que buscan darle valor a este recurso natural.
Entre los proyectos destacan productos como sargacreto, papel elaborado con sargazo, biofertilizantes, biogás, bioetanol, biocarbón, bioplásticos y materiales para la construcción, además de compuestos utilizados en sectores como la industria cosmética y farmacéutica.
Calixto Pérez explicó que 39 de las iniciativas corresponden a empresas establecidas en México, mientras que el resto son impulsadas desde instituciones académicas, centros de investigación y proyectos independientes.
La generación de conocimiento alrededor del sargazo ha fortalecido la colaboración entre distintas instituciones, entre ellas el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, con sede en Puerto Morelos; el Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY); la Universidad del Caribe; la Universidad Tecnológica de Cancún y la Universidad Autónoma de Yucatán.
Uno de los avances más relevantes es la producción de biogás mediante una planta instalada en Quintana Roo, además del desarrollo de alternativas para convertir la macroalga en insumos agrícolas y materiales sustentables.
Especialistas consideran que el aprovechamiento del sargazo representa una oportunidad para reducir los impactos ambientales asociados al recale y, al mismo tiempo, generar nuevas cadenas productivas vinculadas con la economía circular.
Con estos proyectos, Quintana Roo busca pasar de una estrategia enfocada únicamente en la contención del sargazo a un modelo donde la macroalga pueda convertirse en materia prima para soluciones científicas, industriales y ambientales.